Ni ninis ni bien pagados: el empleo joven que NL no arregla
El estado que presume empleo, el joven que no lo siente
Nuevo León encabeza casi todas las tablas de inversión y crecimiento del país. En cada anuncio de nueva planta se repite la cifra de empleos que llegan. Y sin embargo, si le preguntas a un recién egresado de la UANL o a un chavo que reparte y estudia a la vez, la historia que escuchas no es la del estado próspero: es la de sueldos que no alcanzan, trabajos sin prestaciones y contratos que no existen.
Esa distancia entre el discurso y la nómina es el tema. No basta con que haya empleo; importa qué clase de empleo. Y los datos oficiales muestran que, para los jóvenes, la clase de empleo disponible sigue siendo mayoritariamente precaria, incluso en el estado que más presume su economía.
La informalidad como norma, no como excepción
El dato más contundente viene del INEGI. A nivel nacional, 67.3% de los jóvenes que trabajan lo hacen en la informalidad, es decir, sin prestaciones, sin seguridad social y sin la estabilidad de un contrato. Dos de cada tres jóvenes ocupados están fuera de la red que se supone que protege a quien trabaja.
La informalidad no es solo la ausencia de aguinaldo. Es no tener IMSS cuando te enfermas, no cotizar para un retiro que se ve lejano pero llega, y no poder comprobar ingresos para rentar o pedir un crédito. Es un trabajo que ocupa tus horas pero no construye tu futuro. Y cuando es la puerta de entrada al mundo laboral para la mayoría de los jóvenes, se vuelve la norma silenciosa de toda una generación.
El panorama se agravó recientemente. Entre abril y junio de 2025, más de 400 mil jóvenes de entre 15 y 24 años perdieron su empleo en el país. En una economía que presume dinamismo, la población joven sigue siendo la primera en salir cuando algo se aprieta.
Los números de Nuevo León
En el estado, la foto tiene sus propios matices. En el primer trimestre de 2026, la población ocupada de Nuevo León rondó los 2.9 millones de personas, con un salario promedio mensual cercano a los 9,250 pesos. Es un ingreso superior a la media de varias entidades, coherente con el peso industrial del estado, pero que sigue siendo modesto frente al costo de vida de una de las metrópolis más caras del país.
Y ese promedio esconde una brecha. Entre el primer trimestre de 2025 y el de 2026, el ingreso laboral promedio de los hombres ocupados creció 2.6%, mientras que el de las mujeres disminuyó 1.2%. Es decir, en el mismo periodo y en el mismo estado, ellos ganaron terreno y ellas lo perdieron. La desigualdad de género no es un tema aparte del empleo juvenil: lo atraviesa.
Cuando se cruza el salario regiomontano con el capítulo anterior de esta sección —una renta que subió hasta 33% en dos años en municipios del AMM— la cuenta se vuelve áspera. El ingreso sube a cuentagotas o retrocede, y el techo sube a saltos. La prosperidad estatal no se traduce automáticamente en poder adquisitivo para el joven que la sostiene.
Los “ninis” y un programa que no mueve la aguja
Buena parte de la política pública se enfocó en los llamados “ninis”, los jóvenes que ni estudian ni trabajan. El programa federal Jóvenes Construyendo el Futuro se volvió la principal herramienta para reducir ese grupo, con becas mensuales que han crecido año con año. México cerró 2025 con 30.4 millones de jóvenes de entre 15 y 29 años, así que el tamaño del reto es enorme.
El problema es que, al iniciar 2026 y tras siete años de programa, los indicadores oficiales apuntan a que la cifra de ninis no ha bajado de forma significativa, pese al aumento del gasto público. Eso obliga a una pregunta honesta: ¿el problema es que los jóvenes no quieren trabajar, o que el trabajo disponible es tan precario que no ofrece un incentivo real para dejar la inactividad?
La etiqueta “nini” es cómoda porque pone el foco en el joven. Pero cuando dos de cada tres empleos juveniles son informales y los salarios apenas se mueven, la explicación estructural pesa más que la individual. No se trata de falta de ganas; se trata de un mercado que ofrece pocos empleos que valgan la pena.
El ángulo que falta en el discurso
Aquí conviene ser directo, distinguiendo el dato de la opinión. El dato: Nuevo León combina inversión récord con empleo juvenil mayoritariamente informal y salarios que no siguen el ritmo del costo de vida. La lectura: la narrativa del “estado próspero” es cierta a nivel macro y, al mismo tiempo, incompleta a nivel de quien empieza su vida laboral.
El crecimiento económico y la calidad del empleo son cosas distintas. Un estado puede atraer miles de millones y, aun así, dejar que la mayoría de sus jóvenes trabaje sin prestaciones. Reducir la brecha no depende solo de traer más fábricas, sino de que esos empleos sean formales, estables y suficientes, y de que los programas dejen de medir su éxito en becas repartidas y empiecen a medirlo en empleos dignos generados.
Qué mirar de aquí en adelante
Para el joven regiomontano, el primer paso concreto es conocer sus números: si tu empleo es formal o informal, si cotizas al IMSS, si tu ingreso sigue o no el ritmo de tu renta. Esa claridad es la base para exigir mejor.
Para el estado, la vara debería cambiar. La siguiente vez que se anuncie una cifra de empleos, la pregunta pertinente no es cuántos, sino de qué tipo: cuántos con contrato, con seguridad social, con salario que alcance para vivir en la ciudad que los emplea. Mientras esa pregunta no se responda con datos, el “estado próspero” seguirá siendo verdad en el foro y deuda en la quincena.
Fuentes
- Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2025). Estadísticas a propósito del Día Internacional de la Juventud. https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/aproposito/2025/EAP_Juventud.pdf
- Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2026). Pobreza laboral 2025. Nuevo León. https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2026/pl/pl2026_05_NL.pdf
- El Imparcial. (2026, 8 de enero). Mientras México invierte millones en Jóvenes Construyendo el Futuro, el número de jóvenes que no estudian ni trabajan no baja. https://www.elimparcial.com/mexico/2026/01/08/mientras-mexico-invierte-millones-en-jovenes-construyendo-el-futuro-el-numero-de-jovenes-que-no-estudian-ni-trabajan-no-baja-que-revelan-los-datos-oficiales-tras-siete-anos-de-becas-y-gasto-publico/