El peso digital que Banxico no ha lanzado
El 29 de diciembre de 2021, el gobierno mexicano anunció que el Banco de México (Banxico) tendría su propia moneda digital lista para 2024. Estamos en 2026 y el “peso digital” no existe. México sigue en fase de desarrollo, junto con otros 44 países que también están estudiando cómo hacerlo. Canadá, Colombia y Perú están en la misma fila.
No es un fracaso técnico. Es la naturaleza de lo que se está construyendo.
Qué es una CBDC y qué no es
Una CBDC (Central Bank Digital Currency, o moneda digital de banco central) es dinero emitido y respaldado directamente por el banco central de un país. No es una criptomoneda. Esta distinción importa y se confunde con frecuencia.
Bitcoin es descentralizado: ninguna institución lo emite, ningún gobierno lo respalda, su valor depende del mercado. Una CBDC es exactamente lo contrario: la emite el banco central, tiene respaldo del Estado, su valor está anclado a la moneda nacional y forma parte de la política monetaria oficial. Decir que el “peso digital” compite con Bitcoin es como decir que el metro de la Ciudad de México compite con Uber: son formas de llegar a un destino, pero con lógicas completamente distintas.
Una CBDC tampoco es CoDi ni SPEI. Esos son sistemas de transferencia de dinero tradicional a través de plataformas digitales. La CBDC sería dinero digital en sí mismo, no una representación electrónica de billetes físicos en una cuenta bancaria.
Por qué Banxico no ha lanzado nada todavía
El retraso no es únicamente burocrático. Construir una moneda digital soberana implica resolver problemas técnicos y de política pública que no tienen solución fácil.
El primero es la privacidad. Una CBDC permite al banco central —y potencialmente al Estado— tener trazabilidad de todas las transacciones que ocurren en ella. Eso es poderoso para combatir lavado de dinero y evasión fiscal, pero también es una herramienta de vigilancia financiera sin precedentes. ¿Qué información se resguarda, quién la puede consultar y bajo qué condiciones? Ese debate no está zanjado en ningún país.
El segundo es la infraestructura. México tiene aproximadamente 53 millones de adultos sin cuenta bancaria, según la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera. Una CBDC que requiere smartphone y conexión a internet no llega a esas personas, que son precisamente las que la justificación oficial señala como beneficiarias.
El tercero es el sistema bancario. Si los ciudadanos pueden guardar su dinero directamente en el banco central a través de una CBDC, ¿qué pasa con los bancos comerciales? Hay riesgo de desintermediación: que la gente retire sus depósitos de BBVA o Banamex y los guarde en el “banco central digital”. Los bancos privados tienen intereses muy concretos en cómo se diseña esto.
Qué cambiaría para el usuario común
Si Banxico lanzara una CBDC funcional, el efecto más directo para el usuario promedio sería la posibilidad de hacer pagos y transferencias sin necesitar una cuenta bancaria en un banco privado. Pagarías directamente desde tu “billetera” respaldada por el banco central, sin comisiones de intermediario.
Para las personas no bancarizadas —que hoy dependen de efectivo o de servicios como Oxxo Pay— esto podría representar acceso real al sistema financiero digital. El argumento de inclusión financiera es el más sólido a favor de una CBDC.
Para el usuario que ya tiene cuenta bancaria y usa CoDi o transferencias SPEI, el cambio sería menos radical. El sistema actual ya es bastante funcional para transacciones cotidianas. La ganancia estaría en pagos más rápidos, menor costo en transacciones de bajo monto y mayor transparencia.
El ángulo que pocas veces se menciona
Una moneda digital soberana le da al Estado una capacidad sin precedente: la de programar el dinero. Una CBDC puede tener condiciones integradas en el código. Por ejemplo: transferencias de programas sociales que solo pueden gastarse en ciertos tipos de productos, o dinero con fecha de expiración para estimular el consumo. Eso tiene aplicaciones legítimas en política fiscal, pero también abre la puerta a mecanismos de control económico que hoy no existen con el dinero en efectivo.
No es teoría de conspiración. Es una consecuencia técnica del diseño que ya se debate en los documentos de trabajo del Banco de Pagos Internacionales (BIS). La pregunta no es si es posible, sino cómo se regula políticamente para que no ocurra sin supervisión democrática.
Dónde estamos realmente
Banxico sigue sin fecha oficial de lanzamiento. Lo que existe son estudios internos, participación en proyectos piloto internacionales y documentos técnicos. La modernización regulatoria que COFEPRIS anunció en 2026 para productos digitales financieros sugiere que el ecosistema institucional está preparándose, pero el instrumento central no llega.
Lo que está en juego no es solo una aplicación más en el celular. Es quién controla la infraestructura del dinero digital en México y bajo qué reglas.
Fuentes
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Criptotendencias. (s.f.). México se prepara para el futuro financiero con su propia CBDC. https://www.criptotendencias.com/actualidad/mexico-se-prepara-para-el-futuro-financiero-con-su-propia-cbdc/
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El Financiero. (2021, diciembre 30). A un lado, Bitcoin, Banco de México tendrá moneda digital. https://www.elfinanciero.com.mx/economia/2021/12/30/a-un-lado-bitcoin-banco-de-mexico-tendra-moneda-digital/
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IBM Think. (s.f.). Moneda digital del banco central (CBDC) y blockchain. https://www.ibm.com/think/topics/blockchain-for-cbdc