Hígado graso: qué significa realmente ese ultrasonido
Cuatro palabras y ninguna explicación
El reporte dice “hígado graso leve” y el médico despide la consulta con un “baje de peso y lo repetimos en un año”. La persona sale del consultorio con un papel que no entiende y con la sensación de que le dijeron algo grave o algo irrelevante, sin saber cuál de las dos.
El hallazgo es de los más frecuentes en un ultrasonido abdominal de rutina. Un estudio publicado en la Revista de Gastroenterología de México por Bernal-Reyes y colaboradores, sobre 585 voluntarios de población abierta, encontró esteatosis hepática metabólica en 42.56 % de los participantes: 51.49 % de los hombres y 38.99 % de las mujeres. Cuatro de cada diez adultos. Eso no lo vuelve inofensivo; lo vuelve invisible por costumbre.
El cambio de nombre no fue cosmético
Durante décadas se llamó hígado graso no alcohólico (NAFLD, por sus siglas en inglés). El nombre definía la enfermedad por lo que no era —no era por alcohol—, lo cual es una manera curiosa de nombrar algo.
En 2023, un consenso Delphi firmado por Rinella y colaboradores en el Journal of Hepatology, con respaldo de las principales sociedades de hepatología del mundo, sustituyó el término por MASLD: esteatosis hepática asociada a disfunción metabólica. El cambio importa por una razón práctica: ahora el diagnóstico exige que exista grasa en el hígado y al menos un criterio cardiometabólico. Sobrepeso u obesidad o cintura aumentada, glucosa alterada o diabetes tipo 2, presión arterial elevada, triglicéridos altos, o colesterol HDL bajo.
Esa definición reencuadra el problema. El hígado graso dejó de ser un asunto del hígado y pasó a ser la manifestación hepática del síndrome metabólico. Si en tu estudio aparece esteatosis, la pregunta correcta deja de ser “¿cómo está mi hígado?” y pasa a ser “¿qué está pasando con mi metabolismo completo?”.
El consenso también creó la categoría MetALD, para quienes tienen esteatosis, criterios cardiometabólicos y además un consumo significativo de alcohol. Antes se elegía entre una causa u otra; ahora se reconoce que suelen convivir.
Por qué unas transaminasas normales no te dejan tranquilo
Aquí está el punto que más se malinterpreta, y es donde el laboratorio clínico tiene algo que decir.
Las transaminasas —alanina aminotransferasa (ALT) y aspartato aminotransferasa (AST)— son enzimas que viven dentro del hepatocito y se liberan a la sangre cuando la célula se daña. Son marcadores de lesión, no de función. Miden si el hígado se está rompiendo, no si está trabajando bien ni cuánta grasa acumula.
De ahí se desprende algo incómodo: es perfectamente posible tener esteatosis documentada por imagen y transaminasas dentro del rango de referencia. La grasa acumulada no necesariamente provoca liberación enzimática suficiente para mover el resultado. Un ALT normal no descarta MASLD, y tomarlo como alta médica es el error más común alrededor de este diagnóstico.
Conviene además saber leer el rango impreso en la hoja. El intervalo de referencia varía según el laboratorio, el método y el equipo, y por eso comparar un resultado contra el rango de otro laboratorio no tiene sentido. Cuando dudes, compara contra el rango que viene en tu propio reporte.
La gamma-glutamil transferasa (GGT) suele acompañar al panel. Se eleva en varias condiciones, entre ellas el consumo de alcohol y la colestasis, y por sí sola no diagnostica nada: aporta contexto, no veredicto.
Nada de esto sustituye la valoración médica. Lo que sí permite es llegar a la consulta entendiendo qué se midió y qué no.
Los números mexicanos detrás de ese 42 %
La prevalencia alta deja de sorprender cuando se mira el terreno donde ocurre. La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición Continua 2023, del Instituto Nacional de Salud Pública, reporta en adultos de 20 años y más:
| Indicador | Prevalencia nacional |
|---|---|
| Sobrepeso más obesidad | 76.2 % |
| Hipercolesterolemia | 30.4 % |
| Hipertensión (diagnóstico previo) | 17.4 % |
| Diabetes (diagnóstico previo) | 11.0 % |
Tres de cada cuatro adultos mexicanos cumplen, solo por peso corporal, uno de los criterios cardiometabólicos que la definición de MASLD requiere. El terreno para la esteatosis está puesto a escala poblacional, y por eso el hallazgo aparece con tanta frecuencia en estudios pedidos por cualquier otro motivo.
Vale una advertencia metodológica: la ENSANUT 2023 no desglosa sobrepeso y obesidad por grupo de edad de 20 a 39 años en su informe de resultados nacionales, así que no existe base en esa fuente para afirmar nada específico sobre adultos jóvenes. Y el 42.56 % proviene de una muestra de población abierta en Veracruz, no de una encuesta nacional de esteatosis, que México todavía no tiene.
Lo que sí cambia el pronóstico
La parte silenciosa del problema es la progresión. La acumulación de grasa puede evolucionar a inflamación y después a fibrosis, es decir, a la sustitución de tejido funcional por tejido cicatricial. Ese proceso avanza sin síntomas y es el que determina el desenlace a largo plazo, no la cantidad de grasa vista en el ultrasonido.
Por eso el “hígado graso leve” no debe leerse como calificación de gravedad. El ultrasonido describe cuánta grasa hay; no mide fibrosis. Para eso existen otras herramientas —índices calculados a partir de datos de laboratorio, elastografía— cuya indicación corresponde al médico.
También conviene decir lo que no hay. No existe un suplemento, té ni “detox hepático” con evidencia que respalde revertir la esteatosis. La intervención con mayor sustento sigue siendo la reducción de peso corporal sostenida y el ejercicio regular, y cualquier decisión farmacológica es materia de consulta médica, no de artículo de divulgación.
Fuentes
- Bernal-Reyes, R., Priego-Parra, B. A., Icaza-Chávez, M. E., & Remes-Troche, J. M. (2025). Ajuste de prevalencia de esteatosis hepática metabólica (MASLD) en una población mexicana. Revista de Gastroenterología de México. https://doi.org/10.1016/j.rgmx.2025.07.010
- Rinella, M. E., Lazarus, J. V., Ratziu, V., Francque, S. M., Sanyal, A. J., Kanwal, F., … Newsome, P. N. (2023). A multisociety Delphi consensus statement on new fatty liver disease nomenclature. Journal of Hepatology, 79(6), 1542–1556. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37364790/
- Instituto Nacional de Salud Pública. (2024). Encuesta Nacional de Salud y Nutrición Continua 2023: resultados nacionales. https://ensanut.insp.mx/encuestas/ensanutcontinua2023/doctos/informes/ensanut_23_112024.pdf